A principios de los años 80, Andreas Lewerken se traslada a Altmark. Más concretamente, al „Kiebitzberg“, una granja aislada en los alrededores de Havelberg. Bajo el nombre „Holzspielzeug vom Kiebitzberg“ (Juguetes de madera del Kiebitzberg), funda un taller de juguetes terapéuticos y didácticos de madera y, algo poco habitual en aquella época, encarga el diseño de un logotipo y la elaboración de un catálogo. Los imaginativos juguetes con el ave Kiebitz se venden con éxito en las galerías de la RDA. Pronto, Renate Lewerken también comienza a trabajar a tiempo completo en el taller, e incluso los hijos Florian y Agnes-Josephine se involucran desde pequeños en el negocio de sus padres.
