Acerca de Concierto el 8 de abril de 2017
A lo largo de todos estos años de carrera musical, Dota Kehr No ha perdido ni un ápice de su libertad artística. Al contrario. Ha logrado sentar las bases de su independencia, sobre las que puede bailar a su antojo. Y eso es lo que está haciendo ahora por segunda vez en Havelberg.
En el KunstQuartier junto con Jan Rohrbach, hace vibrar la sala. Ella dice que solo tiene dos tipos de canciones: tristes y aterradoras. Y así, con tanto juego de palabras, siempre hay ambos: aplausos entusiastas y alegría liberadora. Las letras están pulidas con precisión milimétrica y cada sílaba es inequívoca. Canciones entre el miedo y el valor, la confianza y la resignación.
¿Seguridad o espíritu aventurero? ¿Optimismo o desconfianza? Miedo a lo desconocido, en una época y un mundo en los que parece que ya no hay ningún lugar donde uno se sienta seguro. Sobre todo ante las propias dudas y preocupaciones, la ira y el deseo de cambiar algo.
Dota Kehr busca enfoques y salidas, encuentra vías de escape y puntos de vista. Ojos abiertos y adelante. Aunque el corazón lata a mil por hora. El público se gana un bis tras otro y, tras el concierto, aún hay oportunidad para muchas conversaciones intensas.
